REDUNE asociación para la prevención de la manipulación sectaria

TESTIMONIOS

TESTIMONIOS

GNOSIS

"Gnosis"
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Los gnósticos guardan celosamente su doctrina en secreto, y solamente la van revelando a medida que te “lavan el cerebro”. La llaman la enseñanza o bien el conocimiento; aunque predican la objetividad, su maestro principal y fundador, ya muerto, Samael Aun Weor, asevera, enérgica y constantemente en sus escritos que dicha enseñanza es irrefutable.
Los gnósticos rechazan la Sagrada Escritura, dicen que está manipulada y la interpretan a su manera. Dicen que lo único que no está manipulado es el libro del Apocalipsis, cuyo auténtico significado sólo conocen sus maestros.
Maestros que en el colmo del engaño y la mentira aseguran que conservan ocultas en algunas cuevas del Himalaya, naves espaciales, capaces de transportarles a otros mundos cuando así lo desean.
No digo que todos actúen por maldad.
La forma que usan para irse adentrando en tu interior, es por medio de charlas de tipo pseudopsicológico, pseudofilosófico, pseudoreligioso y pseudocientífico. Insisten, sobre todo al principio, en la filosofía oriental, muy atractiva a los jóvenes que buscan respuestas en su vida, y a medida que se van adueñando de tu personalidad, te hablan de los egos o demonios que todos llevamos dentro y que es preciso destruir.
Cultivan todo tipo de esoterismo: Lo mismo hablan de la sabiduría oculta de Egipto y de Hermes Trigegistro, como de astrología, de la quiromancia, proyección astral, tarot o sobre platillos volantes.
Aseguran que el cielo y el infierno están ordenados de igual forma, tal y como escribe Dante en su libro “La Divina Comedia”, de quien dicen que fue iniciado. Hay nueve cielos y nueve infiernos. De tal manera es igual arriba que abajo, que el poder de Dios no es superior al del Diablo sino que son equivalentes, aunque conviene añadir que para ellos no hay un único Dios verdadero, sino que creen en muchos dioses al igual que demonios.
Según ellos, la misión de un hombre en la Tierra consiste en realizarse. La realización consiste en trascender y, en distintas escalas, llegar a ser primero “superhombres”, más tarde “ángeles” y por fin ser “dioses”. Aunque ni aún así se está a salvo, pues según afirman, por muy alto que se suba, se estará sometido a la tentación eternamente y exista la posibilidad de caer siempre de lo que llaman la senda del “filo de la navaja”, y acabar en el infierno. Samael llegó hasta el final, -dicen-, tres veces y las tres veces, ansiando poseer más sabiduría que sólo el demonio tiene, diluyó su piedra filosofal en agua y descendió a los infiernos, para después ascender de nuevo. Esto no se puede hacer más de siete veces o se podría caer en maldición. Como curiosidad comentar que para subir sólo hay dos caminos, uno espiritual y otro directo, más peligroso.
Rinden culto a todos los dioses habitados y por haber, aunque su Dios por antonomasia es “ABRAXAS”, representado con las extremidades en forma de serpientes. Aseguran que algunos dioses se han convertido en demonios, lo que se llama “caer”. Cuentan el caso de una discípula caída del maestro Ravolú, que habiendo sido ángel anteriormente se pasaba todo el día llorando al recordarlo. Concretamente dicen que Yahvéh es un “dios caído”. Hasta tal punto odian a este dios caído que una de sus canciones más socorridas es: “Arriba el Cristo, abajo Yahvéh”.
De Jesucristo, a quien gustan llamar “Jesús el Cristo”, puesto que todos los hombres tenemos que “Cristificarnos”, sostienen que recibió la enseñanza cuando estuvo en Egipto con sus padres, donde practicó la “alquimia sexual”. Más tarde, según los gnósticos, recibió en el bautismo del Jordán, un poder superior que le fue quitado en la Cruz, lo que recuerda a muchas antiguas herjías.
Samael aseguraba que había pasado en el astral por los mismos pasos que Jesucristo, con quién le comparan en sus libros sus adeptos, al igual que San Francisco de Asis, Cagliostro, Paracelso, Zoroastro, Leonardo da Vinci, Galileo, Cristóbal Colón…, de quienes dicen que fueron “iniciados”. Así mismo los gnósticos afirman que Samael Aun Weor ha resucitado, según sus propias palabras, que es un maestro “resurrecto”.
Es necesario aclarar que el gnosticismo no lo fundó Samael recientemente en Méjico, de donde ahora procede, sino que es una herejía de los primeros tiempos de la Iglesia. Él lo único que ha hecho, es hacerlo resurgir de nuevo, con una mezcla de otras herejías, religiones, y con teorías de su propia cosecha.
Los gnósticos van sugestionando poco a poco a sus adeptos, hasta hacer poseer un miedo exacerbado al fin del mundo, del que sólo se salvarán unos  pocos que sobrevivirán en una isla desierta, protegida por sus maestros, mientras el resto del mundo perecerá envuelto en terribles cataclismos. Basan sus afirmaciones sobre el fin del mundo, en que se está acercando irremisiblemente a nuestra Tierra, un planeta llamado “Hercólubus”, el Ajeno del que habla el Apocalipsis; dicho planeta es de naturaleza magnética y precisamente por ello va a provocar horribles catástrofes y cataclismos, el fin de nuestra era; dicen también que los científicos ya lo han descubierto, pero no lo descubren para que no cunda el pánico.
Aseguran que desde la formación de la Tierra han existido 5 razas en ella, por este orden: Protoplasmáticos, Hiperbóreos, Lemures, Atlantes y la actual raza Aria. Cada una de ellas pereció casi por entero por varias causas, salvándose cada vez sólo unos pocos, que transformándose daban origen a la raza siguiente. Los Atlántes concretamente perecieron ahogados, salvándose unos pocos en las faldas del Himalaya, en el Tíbet, de donde desciend la actual raza Aria. Ésta perecerá por medio del fuego.
Cuentan que Ravolú, el maestro gnóstico que vivía en aquel entonces en Colombia, a una petición de varios de los discípulos suyos, les llevó al plano astral, mostrándoles como sería el final de los tiempos; y como volvieron en sí aterrorizados, por su propio bien, hizo, mediante los poderes que tenía, que toda aquella visión se les olvidase.
El viaje o proyección astral es más o menos el resultado de separar el alma del cuerpo; dicha alma que llaman cuerpo astral, puede atravesar las paredes y viajar por toda la Tierra y por el Espacio, unida al cuerpo por un cordón de plata que se estira indefinidamente, ligado a la glándula pineal; advierten de lo peligroso de esta práctica, pues si dicho cordón se rompe sobrevendría la muerte, pero a la vez instan a ello pues es “absolutamente necesario”.
Creen firmemente en la reencarnación, aseguran que tenemos 108 vidas, y que ésta es la última; durante este período de tiempo tendríamos forzosamente que realizarnos, sino irremediablemente caeríamos en la involución, o sea nos convertiríamos en animales primero, después en vegetales y más tarde en minerales, lo que se puede entender por el infierno. Después de muchos años en este estado volveríamos a ascender por esta escala y se nos daría una segunda oportunidad y otras 108 vidas; si tampoco lo consigues esta vez continuas el recorrido 2.000 veces, y si en ninguna de ellas te consigues realizar, te dan por imposible y vas directamente al cielo de donde, como ya he escrito antes, tampoco estás a salvo de volver a caer.
Consideran que hay que comer de todos los alimentos, puesto que en todos ellos están los elementos necesarios para la vida: agua, tierra, aire y fuego. Aconsejan no comer carne de cerdo, puesto que es un animal involutivo y cría “larvas” en el cuerpo astral. También recomiendan no comer en exceso mucha carne en general, puesto que lleva en sí el elemento fuego y produce una excitación tal, que dificulta la práctica de la “alquimia sexual”.
Cuando llevas cierto tiempo entre ellos, te presionan constantemente para que dejes de fumar, aunque si alguno de sus maestros fuma no tiene por que extrañarse ni parecerte mal, pues podría tratarse de una prueba de fidelidad al conocimiento.
Creen en la teoría del “Karma” y el “Darma”. El Karma es la pena que tienes que pagar por las maldades cometidas en vidas anteriores, y el Darma la remisión de dicha pena por medio de sufrimientos o de buenas acciones. Ravolú aifrma que un hijo suyo le tocaba en esta vida nacer subnormal, pero él asumió dicho Karma y el niño nació bien. Nacer mujer es Karma.
En sus ritos, en una habitación a oscuras, se quema unas veces sándalo y otras veces se enciende una vela, y sentados alrededor de ella, se hacen invocaciones a los espíritus, por medio de palabras mágicas, técnicamente llamadas mantras; uno de ellos, el más poderoso por ser el que más protección otorga, crea en el astral el pentagrama, o sea, la estrella de 5 puntas y dice así: “Kim Krisnaya Gopinaja Vaya Vaya Swaja”. También hay mantras curativos como este: ”Antía Sastasa Dauna – Ae Ge Ae Gae – Guf Guf Guf”.
Hablán de ángeles y demonios con mucha familiaridad. De los demonios dicen que cuanto más malos son, más larga tienen la cola, tanto es así que en algunos casos la llevan enroscada al cuello. Dicen de Belcebú, el príncipe de los demonios, que los maestros se apiadaron de él, porque enviaba a sus súbditos, “ondas azules de amor”. Por lo tanto le han dado una oportunidad de reencarnarse para realizarse. Vive según dicen en algún lugar del sur de Francia y es una mujer.

Hacen fórmulas magistrales y “pócimas”. Una de éstas casi lleva a la tumba a uno de mi grupo. Era un chico con la salud bastante quebrantada; se puso en manos de un supuesto “médico gnóstico” madrileño que le dio unos “polvos de serpiente”, que le tuvo varios días envenenado, al borde de la muerte, en el hospital Princesa Sofía de Léon con toda la piel negra como la pez. Dudo que siga vivo.
Dicen que el “Ser” que todos llevamos dentro, es una chispa desprendida del absoluto y que nuestra divina madre es la serpiente “Kundalini”.
Y así llegamos “Santa Santorum” de los secretos gnósticos, a la “alquimia sexual”, a la práctica del “pranayma” y del “tantra”.
La alquimia sexual tiene dos versiones, para los que no tienen mujer está el “pranayama”, que consiste en unos ejercicios respiratorios profundos. Aspiras diciendo el mantra “Ham” y expiras reteniendo el aire en los pulmones a la vez que pronuncias “Saj”. Mientras haces esto te concentras profundamente en los órganos sexuales, con el fin de elevar la energía sxual al cerebro, cosa que sucede –según afirman- por medio de unos conductos etéreos, es decir, imposibles de descubrir y de probar su existencia, que se llaman Ida y Pingalá. Tal práctica, que yo efectué apasionadamente, tal como me explicaron años más tarde, algunos médicos competentes, pudo acarrearme daños irremisibles en el cerebro por la retención de anhídrido carbónico.
La otra versión, para parejas, es en tantra que llaman devota y secretamente el “Arcano”. Ellos dicen que el “Arcano”, que también practiqué, o lo que es los mismo, la piedra filosofal, es el secreto del santo Grial, la fuente de la eterna juventud, consiste en practicar la relación sexual 1 hora al día, reprimiendo salvajemente, ellos llaman “refrenando”, la eyaculación. Es us grandísima obsesión.
Afirman que todo  el que eyacula está haciendo magia negra y por lo tanto está adorando a Satanás. Te insisten constantemente en que el matrimonio perfecto, la única forma de no acabar en el infierno, es impedir por todos los medios el derrame de semen y que éste por lo práctica continua del “Arcano”, debe transmutarse en energía que suba al cerebro.
Dicen que ésta es la alquimia auténtica, la que practicaban los alquimistas en la edad media y los magos, al intentar transmutar el plomo en oro. Esto era un símbolo de la verdadera alquimia que es el “Arcano”. El conde Sain Germain asegura que vive aún gracias a esto.
Practicando el “Arcano”, tarea inaplazable, a los 6 meses de no derramar semen, te sobreviene pruebas pequeñas en las que los maestros en el Astral te van iniciando en la oculta sabiduría. Más tarde, tras la continua práctica del “Arcano”, despiertas la conciencia hasta recibir la primera “Iniciación de Misterios Mayores”, con la que despiertas a nuestra divina madre, la serpiente “Cantilena”, que duerme enroscada 3 veces y media en el hueso sacro. En el colmo de sus desatinos llegan a asegurar que quien despierta la “Cantilena”, no le afecta la radioactividad puesto que es totalmente inmune a ella.
Al despertar esta fuente de poder se consigue la “Espada Flamígera”, un arma que sólo los ángeles poseen y con ella se puede luchar contra los demonios hasta destruirlos. La “Cantilena” sube entonces por la columna vertebral, despertando a su paso los “Chakras” o puntos de poder, 7 en total (por ejemplo el tercer ojo) hasta llegar a la coronilla. Entonces se concede el “Aura” y se tiene poder para hacer milagros. Afirman que Jesucristo y todos los santos han pasado por este camino.
De sus métodos para lavar el cerebro, voy a dar un botón de muestra: uno de sus libros más leídos, trata del “Libro de los Muertos” (compendio de la sabiduría egipcia) y que tiene aproximadamente 300 páginas, es una trampa psicológica para el que lo lee atentamente. Cada dos líneas aproximadamente repite sin cesar la frase: Hay que conocer, conocer y conocer y no cansarse jamás, refiriéndose a la práctica ininterrumpida del “Arcano”. Como es lógico suponer, cuando acabas el libro estás totalmente obsesionado, no piensas en otra cosa, has caído en sus redes.
Como resultado de estas actividades aberrantes, en mi grupo que éramos 12 personas, 4 tuvimos que permanecer internados en un centro psiquiátrico sin haber tenido en un centro psiquiátrico sin haber tenido nunca anteriormente problemas psicológicos; a otro lo envenenaron y a otros muchos les originaron graves trastornos psíquicos que dañaron seriamente su personalidad, causándoles multitud de problemas en su vida emocional y afectiva. Doy fe de todo ello, pues lo he visto con mis propios ojos.
Estos hechos ocurrieron a partir de 1980 en león. Dicha secta, que ignoro si estaba en aquel entonces convenientemente registrada, se denominaba a sí misma “Centro de Estudios de Antropología Gnóstica” y también “Centro de Estudios Gnósticos”.
Actualmente en León, está impartiendo enseñanza gnóstica, una “asociación” con el mismo nombre, que cuenta entre sus filas con adeptos que yo conocí en aquel entonces.
Esta es mi experiencia en la secta de los gnósticos, por cuyo motivo estuve internado tres años y medio en un hospital psiquiátrico, arruinando por completo mi vida. Me declaro abiertamente, enemigo acérrimo del gnosticismo, al que prometo combatir con todos los medios a mi alcance.

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