¿Por qué entrasteis en esta secta?
Imagínate que atraviesas una de esas numerosas fases de la
vida en que no te sientes bien; tienes problemas con el trabajo
o con tu economía; estás atravesando una etapa difícil
con tu pareja, con la que tienes dos hijos más la otra hija
pre-adolescente de la anterior relación.
Lo que ves en los colegios públicos no te agrada y no puedes
acceder a los privados.
Lo que oyes en las noticias te desanima. Estás pesimista
y lo ves todo bastante negro.
Un día recibes una llamada de un antiguo amigo que se interesa
por ti y al que (según cuenta) se siente estupendamente con
su vida; se siente que está realizando una gran labor para
la humanidad, ha rehecho su matrimonio y lleva una vida espiritual
que se plasma día a día en una vida en comunidad en
el campo, con huerto y alimentación biológica, medicina
natural y otras tantas cosas que (él sabe) a ti te gustan.
Al final de la conversación te invita a hacerles una visita
y comprobar in situ su felicidad.
Cuelgas el teléfono y… te sientes ilusionado. Te ha
reconfortado su interés por ti y su afectuosidad. Pero sobre
todo ha depositado una esperanza de que las cosas pueden ser de
otra manera. Llega tu mujer a casa y le transmites tu ilusión
y tu entusiasmo y ella se contagia. Realmente estabais necesitados
de ilusiones, de esperanzas, de salida a esta situación.
ESTA NECESIDAD FUE EL MOTOR QUE NOS LLEVÓ A ESTE “ACCIDENTE
EN NUESTRA VIDA”
Cómo aceptar lo inaceptable: la irracionalidad
Os habéis decidido y con mucha ilusión y muy necesitados
habéis hecho un largo viaje con los niños que os ha
llevado a la “comunidad”. Allí sois recibidos
con exquisita amabilidad y generosidad abrumadora. Pocas veces en
la vida os habíais sentido tan bien tratados.
Entre continuas alusiones a su dios, que según ellos es el
que les da todo lo que tienen, os van ofreciendo todo lo que necesitáis:
afecto, comprensión, seguridad física y económica,
paz matrimonial, educación familiar… y SER UNO DE
LOS ELEGIDOS PARA TRAER AL MESIAS Y SALVAR A LA HUMANIDAD.
Resulta tentador, ¿no? Para nosotros, lo fue.
Sí es cierto que efectivamente su ideología resulta
abiertamente fanática, sectaria y exclusivista. Es cierto
que a tus cuarenta y tantos años y tu experiencia resulta
francamente difícil aceptar lo irracional de la propuesta.
Pero…
¿Satisfacen tus necesidades? Si es así, la trampa
está servida: priorizarías esa satisfacción
sobre tu razón. Comenzarías a “dejar pasar”
y a taparte los ojos, mientras comenzarías a disfrutar de
liberarte de esas cosas que antes tanto te preocupaban y te angustiaban,
entre excusas de “esto aún no estás preparado
para comprenderlo” o “con el tiempo ya lo entenderás”
o “al principio a todos nos pasa lo mismo”.
La Nueva Vida
Así que en un hermoso día de verano y en un río
o playa de aguas cristalinas, entre gritos de júbilo y alabanzas
al señor por haber recibido a un nuevo elegido para el sacrificio,
serías bautizado y comenzarías una nueva vida:
En cuanto has sido recibido como nuevo miembro del grupo se te asigna
a un hermano que te dará las instrucciones y te guiará
en la nueva vida. Todo lo que haces has de consultárselo:
llamar a tu familia, comunicarte con tus amigos, escribir cartas…
Tu relación matrimonial va a ser guiada por nuevas normas
que te dirán hasta cuántas veces haces hacer el amor
con tu mujer y cómo.
A tu nueva vida, deberías borrarle el tu, porque ya no es
tuya.
Os podéis imaginar lo demás: largos monólogos
de los dirigentes de la secta, sin réplica ni cuestionamiento.
Adiestramiento ideológico a las 6,30h de la mañana
y a las 7h de la tarde. Trabajar de sol a sol con actitud dispuesta
a hacer todo lo que te digan sin réplica ninguna. La obediencia
es la máxima virtud. Etc, etc.
La salida
Mientras hay vida hay esperanza, dice el dicho. En nuestro caso
un acontecimiento familiar dramático desencadenó nuestra
salida de la secta. En principio no nos dejaban salir de allí,
pero cuando la situación familiar se agravó nos dejaron
ir a visitar la familia unos días. A pesar de sus continuas
llamadas, advertencias del peligro al que nos exponíamos,
ocurrió lo que tanto ellos temían: que no quisiéramos
volver.
Resulta paradójico que la muerte nos devolviera a la vida,
pero así fue. Tocados en nuestros corazones, conmovidos por
los acontecimientos, una parte de nosotros acallada y reprimida
comenzó a despertar ya hablar y a habar y a hablar…
Ha pasado un año y medio desde que nos salimos. Estoy contento
por la vida que llevo. Asumo las dificultades de mi vida bajo mi
responsabilidad y no espero que nada ni nadie me las solucione,
intentando aprender de ellas.
He perdido una parte de mi ingenuidad y cierta admiración
que tenía por los movimientos espirituales.
Considero mi experiencia en la secta como uno de los mayores aprendizajes
de mi vida, que me ha hecho madurar y saber qué es lo que
quiero y lo que no. Pero no deseo a nadie que tenga este tipo de
accidentes. Os lo aseguro.
Hay algo que no entiendo: qué sacan ellos de la secta. ¿Qué
buscan? ¿Cuál es su motivación? ¿Cuál
es su beneficio?
En mi opinión es el poder. Poder sobre los demás.
Poder económico. Poder de salvación.
Bien amigos, confío en que no cometáis mis errores
y que estéis atentos al discurso sectario que desgraciadamente
se cuela en organizaciones, empresas, grupos políticos, etc
y que se utiliza para controlar y manipular a los demás.
Pero sobre todo, sobre todo hay que estar atento a uno mismo. Xavier
Mas, es adepto de las doce tribus.